Resumen

Los padres piensan que muchos niños pequeños no comen bien. Aunque la mayoría de estos niños se ven levemente afectados, un pequeño porcentaje tiene un trastorno alimentario grave. Sin embargo, incluso los niños levemente afectados cuyos padres ansiosos adoptan prácticas de alimentación inadecuadas pueden experimentar consecuencias. Por lo tanto, los pediatras deben tomar en serio todas las preocupaciones de los padres y ofrecer una orientación adecuada. Esto requiere una clasificación viable de las dificultades de alimentación y un enfoque sistemático. La clasificación y el enfoque que describimos incorporan consideraciones más recientes de especialistas, tanto médicos como psicológicos. En nuestro modelo, los niños se clasifican en las 3 principales conductas de alimentación que conciernen a los padres: apetito limitado, ingesta selectiva y miedo a la alimentación. Cada categoría incluye un rango de normal (mal interpretado) a severo (conductual y orgánico). También se incorporan los estilos de alimentación de los cuidadores (receptivo, controlador, indulgente y negligente). El objetivo es permitir al médico que resuelva de manera eficiente la gran variedad de afecciones, clasificarlas para la terapia y, cuando sea necesario, consultar especialistas en el campo.

Tomado de:

http://pediatrics.aappublications.org/content/135/2/344

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